Una forma sencilla de decirle a tu cuerpo que puede bajar la guardia.
Cuando estás en tensión, tu respiración se vuelve corta y rápida sin que te des cuenta - y eso le confirma al cuerpo que hay peligro. La respiración 4-7-8 rompe ese círculo: al alargar la exhalación, activas la parte de tu sistema nervioso que se encarga de frenar.
La clave no son los números exactos, es la proporción: exhalar el doble de lo que inhalas. Si 4-7-8 te agobia, prueba 3-5-6 y sube desde ahí.
¿Prefieres que te lleve el ritmo? En Ancla este ejercicio está animado: la pantalla respira contigo y te marca cada fase, sin contar tú. Gratis, sin registro y funciona sin conexión.
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